Tendencia Vital

Sabiduría práctica y belleza del ser sin ser moda.

PENSAR EN SIMBOLOS, EL ARTE DE LOS ASTROLOGOS

 

 

 

Para el estudio de cualquier ciencia es necesario conocer previamente el lenguaje en el que se expresará y no siempre lo que se utilizan son palabras o conceptos concretos. En las ciencias “formales”, se usan las abstracciones matemáticas o geométricas junto al lenguaje concreto, mientras que en Astrología utilizamos las abstracciones matemáticas y los ángulos geométricos unidos al lenguaje simbólico. En ambos casos se trata de lenguajes legados por la tradición cultural de los pueblos que nos han precedido en el tiempo. Se hable de matemáticas o de astrología.

Este lenguaje que utilizamos, de ningún modo es irracional, sólo tiene un orden de desarrollo lógico diferente, como ocurre con la música, las artes o el psicoanálisis. -Aquí es conveniente recordar que el ser humano no piensa en palabras, sino en imágenes-. Nuestra manera de pensar no se diferencia de la del hombre primitivo, salvo que el hombre actual ha desarrollado diferentes lenguajes con distintos signos para expresar palabras o pensamientos. El hombre primitivo, al regresar a la caverna, después de un accidentado día de caza, solo podía narrar lo acontecido a través de sonidos que acompañaba con gestos e imágenes, como aún se pueden ver en ciertos afloramientos. La repetición de esas imágenes las fueron reduciendo a símbolos hasta formar palabras y por fin un lenguaje.

El lenguaje de las estrellas o simbólico es muy parecido al proceso de sintetización del pensamiento, una vez aprendido es afín a cualquier otro lenguaje, de hecho el lenguaje astrológico transciende las fronteras lingüísticas naturales y es de índole universal. Comprender el lenguaje de las estrellas es más parecido a entender la música, las artes o el alma humana, que al recuento numérico de las matemáticas o la inacabable clasificación de las especies botánicas.

El lenguaje simbólico se aprende activando el lado derecho del cerebro, cerca del área del sentido musical, del sentido del humor y del sentido religioso, es decir, el lado de la mente abstracta.

La matemáticas y la astrología son ciencias muy antiguas y afines, tanto que en un principio estaban unidas. Los hombres de las culturas pasadas razonaban con números y con figuras geométricas para resolver problemas de todas índoles, tanto en el terreno de lo práctico como en el de los conceptos abstractos. Estos mismos razonamientos geométricos y numéricos también se aplicaron para resolver problemas humanos y religiosos.

La Astrología de nuestro tiempo se ha quedado entre estos dos terrenos y se aplica preferentemente para resolver problemas humanos, manteniendo el lenguaje numérico y religioso, de tal manera que será corriente hablar de dioses, de figuras geométricas y de números.

En el lenguaje astrológico, los números , los ángulos geométricos y los dioses se entienden de manera diferente a como lo hacen las ciencias aplicadas cuando utilizan los números y la geometría, y por supuesto la referencia a los dioses nada tiene que ver con los conceptos religiosos al uso. En el lenguaje astrológico, utilizamos los nombres de los dioses antiguos en un sentido simbólico, no religioso ni místico. Desde el punto de vista astrológico, los dioses que aquí se expresan, solo pueden ser el reflejo velado y escindido de una presencia mistérica inextrincable, íntima con ella misma.

La vereda que recorre el astrólogo, vá bordeando el camino iluminado por donde transcurre la verdad, es decir, la experiencia del “Ser”. Sin embargo la Astrología no puede considerarse “camino” o “vía” de realización, a lo más, vereda de acercamiento difícil y poco recomendable, pues escasean los astrólogos místicos.-

Así que cuando hablamos de dioses nunca lo hacemos del “Ser”, solo nos referimos a las veladuras que de Él percibimos. De tal manera que los dioses de la Astrología solo son la sombra sobre un velo, de una verdad aún mayor que transciende al estudioso de esta ciencia. Por ello en la interpretación astrológica, las palabras “dioses” o sus nombres particulares están vacías de contenido religioso o místico, en contrapartida, están repletas de simbología relacionada con la conducta humana.

Para entrar en el universo simbólico es muy conveniente tener un conocimiento previo de los mitos y las leyendas que les dan sentido y vida. Los mitos y las leyendas juegan un papel de reglas mnemotécnicas que permitirán retener un gran cúmulo de información.

En el lenguaje simbólico cada cuerpo celeste tiene un nombre de dios, una leyenda, un mito y una simbología cargada de conceptos. Cada uno de estos conceptos son como cajas herméticas, que al abrirlas nos muestran un rico contenido expresivo, fiel reflejo de una parcela del inconsciente colectivo de la humanidad. La Astrologia o el lenguaje celeste está ligado al lenguaje simbólico.

La característica fundamental del simbolismo utilizado en Astrología, es su naturaleza multiplicadora; al tiempo que representa a una determinada fuerza planetaria, significa un tipo de expresión humana, un modo de comportamiento o una identificación con cierto tipo de personas, cosas o acontecimientos. -con los efectos que cabe esperar de ellos en la esfera personal o individual.

Jung dice que : “el símbolo es un lenguaje de imágenes y emociones basados en la condensación expresiva y precisa que habla de verdades transcendentes, exteriores al ser humano, -orden cósmico- y de sentimientos interiores -pensamiento, orden moral, evolución anímica-” Para comprender el lenguaje simbólico podemos pensar en una gigantesco microchip capaz de almacenar y reciclar información exacta y concisa. El lenguaje simbólico es toda una psicomaquinaria capaz de transformar energía y expresar conceptos precisos.

Cirlot afirma que: “El símbolo es una realidad casi exclusivamente anímica que se proyecta sobre la naturaleza, bien tomando a sus seres como elementos idiomáticos (como ocurre en la simbología astrológica, cuando utilizamos las formas de ciertos animales) o bien convirtiéndolos en personajes que participan en el drama de cada individuo”. Los personajes mitológicos desarrollan a la perfección todos los dramas humanos y son un fiel reflejo de nuestro mundo inconsciente.

El símbolo por sí mismo no se puede conocer, porque en el símbolo lo particular representa lo general, no como en un sueño o una sombra, sino como viva y momentánea revelación de lo inescrutable. Como dice Saurier: “Son la expresión sintética de una ciencia maravillosa de la cual los seres humanos han perdido el recuerdo -pero que- enseñan todo lo que ha sido y será, bajo una forma imperturbable”. El simbolismo es pues, un lenguaje que transciende las barreras físicas, lingüísticas y temporales de todos los seres humanos, es un lenguaje inmutable pero cognoscible. Es labor del astrólogo y del psicólogo recordar, aclarar, actualizar y llevar a la conciencia individual el mensaje contenido en los símbolos.

En Astrología tomamos la función del símbolo como un elemento didáctico y tratamos de expresarlo a través de la ley de semejanzas o correspondencias astrológicas. Unas veces usamos las correspondencias tradicionales y otras adoptamos las que nos ofrece la escuela psicoanalítica. Para utilizar las correspondencias y las analogías es necesario hacer uso del sentido artístico, pues como dice Coommaraswany, erudito orientalista, especialista en arte Indio, persa y árabe: “El simbolismo es el arte de pensar en imágenes”.


Visitas: 2077

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Tendencia Vital para agregar comentarios!

Participar en Tendencia Vital

Insignia

Cargando…




Manteniéndonos Tendencia Vital

 

© 2014   Creado por Carlos Costa.   Tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio